martes, 23 de abril de 2013

Yo derribé un avión invisible estadounidense (Segunda parte)

Yo derribé un avión invisible estadounidense (Segunda parte)

Después de que Dragan Matic, el operador de una de las brigades de defensa antiaérea de Yugoslavia, derribara el avión estadounidense F117A, la Casa Blanca y el Pentágono pidieron a Belgrado que devolviese los restos del aparato, pero recibieron una contundente negativa.

Ahora estos restos están expuestos en el museo de aviación donde seguimos hablando con Matic. 
– Su equipo actuó con mucha exactitid y rapidez. Pero ¿cómo pudieron los estadounidenses, con sus sofisticados sistemas de alerta temprana y control aerotransportado, dejar escapar el misil soviético que abatió su aparato? 

–Nosotros, que estuvimos defendiendo nuestra Patria y cumpliendo nuestro deber, en aquellos momentos también éramos un objetivo para la aviación de EEUU. Para no ser descubiertos por estos mismos sistemas de alerta temprana intentábamos no emitir ninguna señal. Sabíamos que, de ser detectadas por los rádares, los misiles de crucero o bombas estadounidenses no se harían esperar. 

Pero en cualquier caso, creo que los aviones desarrollados por EEUU con las tecnologías furtivas no son tan inalcanzables como se pretende hacer creer a todo el mundo. Es un aparato carísimo, de más de cincuenta millones de dólares por unidad, pero estoy seguro de que sus reales características fueron exageradas por el Pentágono. El avión que derribamos no desarrolla una velocidad de vuelo impresionante, no estaba bien protegido contra los ataques y sólo llevaba dos bombas a bordo. Otro de los defectos de la aeronave era que para abatir el objetivo tenía que acercarse demasiado a él. 
– ¿Su equipo consiguió derribar más aviones durante la guerra? 
–En los primeros días de la agresión contra Yugoslavia, la fuerza aérea de la OTAN empezaba los ataques después de las 20:00. Todos los aviones hacían el mismo trayecto para salir a cumplir sus misiones y luego volver a las bases. En seguida nos dimos cuenta de eso. Los pilotos de la OTAN siempre cumplen las órdenes a pie de la letra y esto en muchas ocasiones nos salvó y salvó nuestros sistemas antiaéreos. 

Además del primero F117, nuestra unidad derribó otro avión que pudo volar hasta Croacia para aterrizar. Aunque no existe confirmación oficial, pero hay fotografías y publicaciones en prensa. Sucedió el 30 de mayo. Anteriormente habíamos abatido un F-16 pilotado por un oficial legendario y muy experimentado. Para rescatarle la OTAN envió cuatro helicópteros y diez aviones. 
Otro aparato que consiguió derribar nuestro grupo fue un B-2, aunque tampoco está reconocido oficialmente. Pero nosotros conseguimos interceptar la conversación en la que el piloto del avión abatido informaba de ello a sus superiores. 

Nosotros pudimos demostrar que a pesar de nuestras armas obsoletas pudimos resistir a un ejército tan bien equipado como el de la OTAN. 

¿Por qué, según Usted, la OTAN desató una guerra contra Yugoslavia? 
En primer lugar, para catigarnos por Kosovo. En el segundo, para probar las nuevas armas en el combate y ya, de paso, deshacerse de las viejas y renovar los arsenales. Los fabricantes de armas de EEUU más tarde recibieron contratos millonarios para producir armamento para el Pentágono. 
Yugoslavia se desintegró a principios de la década de los 90, los serbios molestabamos a Occidente, que quería doblegar nuestra moral. La política de Milosevic le sirvió de excusa, en realidad lo que pretendían fue destruir nuestro país para controlarnos. Por eso usaron contra nosotros unas armas potentísimas, como bombas de 2,5 toneladas, "estrenadas" en nuestro territorio, de uranio empobrecido o de racimo. Nuestra tierra se convirtió en un polígono para los estrategas de la OTAN. 

La voz de Rusia
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